Fenicias de Eurípides

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La fecha de la primera representación de Fenicias la conocemos sólo por aproximación. La Hypothesis de Aristófanes de Bizancio señala que se presentó en el arcontado de Nausícrates, pero no conocemos a ningún arconte con ese nombre. Sólo hay algo exacto, el hecho de que la obra refleja el ambiente de los años 411 a 409 a. C., en los que Atenas sufría las angustías de una guerra prolongada, las amenazas repetidas de asedio y los reveses y vaivanes motivados por la ambición de algunos políticos sin escrúpulos.

El nombre de la obra procede de las fenicias que componen el coro. A diferencia de otros coros, el formado por estas esclavas, enviadas desde Fenicia a Delfos para el servicio de Apolo, no se siente su destino comprometido en la catástrofe que amenaza a la ciudad de Tebas. Son extranjeras, unidas por lejano parentesco a los pobladores de la ciudadela fundada por el fenicio Cadmo, quienes evocan en sus cantos leyendas de gloria y de sangre que rodean la historia de la polis asediada. A este distanciamiento del coro de Eurípides le saca un buen partido dramático. Esa distancia sentimental le permite al coro de mujeres expresar su simpatía por la causa del agraviado Polinices, y lanzar a pintorescas evocaciones míticas en torno a las figuras famosas de Cadmo el matador del dragón, de Edipo el vencedor de la Esfinge, de Ares y Dioniso. Los líricos parlamentos del coro se alejan de la acción dramática. Aunque, se podría destacar que estos intermedios líricos proyectan sobre las escenas del drama un transfondo legendario que amplía su significación. Estas disgresiones líricas sirven para contrapesar esa tendencia hacia el análisis psicológico con la brillante y colorista evocación de ese segundo plano, con sus figuras fantasmagóricas de héroes y dioses.

Este drama tiene muchos personajes y es de variados efectos escénicos, incluso con el peligro de que algunas escenas parezcan rebuscadas y superflúas. Por otra parte, no existe un protagonista trágico cuyos sufrimientos y catástrofe final concentren los sucesos, a no ser que tomemos como tal a toda la familia de Edipo. Junto a Yocasta y Antígona, desfilan Polinices, Eteocles, Creonte, Meneceo y Edipo, todos ellos patéticos.

El tema de las Fenicias es el del asedio de la ciudadela cadmea por los argivos y el duelo final entre los dos hermanos, condenados por la maldición del airado Edipo.

Innovación de Eurípides es presentarnos a Yocasta en vida, habitando el palacio a la par que el viejo y cegado Edipo, puesto que en la versión más tradicional del mito ella se suicidaba al enterarse de la personalidad real de Edipo, su hijo y esposo. Y también el que Edipo haya permanecido hasta la muerte de sus hijos en Tebas es una innovación. La Yocasta de Eurípides es un personaje impresionante que relata las desgracias de su familia; en el momento en que la obra comienza Edipo está ciego, y quien gobierna Tebas es su hijo Eteocles, mientras Polinices, su otro hijo, vive en el destierro. Yocasta es una mujer anciana, y con el cabello rapado, en señal de luto porque tiene un hijo en el destierro. Intenta detener la maldición. Cuando, a pesar de sus esfuerzos, la maldición se cumple y los dos hijos se dan muerte uno al otro, Yocasta se quita la vida. Por tanto, Yocasta es en la obra el personaje que núclea a la familia. Los hijos dialogan libremente con ella y el vínculo cariñoso subsiste entre ella y Edipo. Por el contrario, el vínculo entre Edipo y los hijos varones es de enfrentamiento. Yocasta, para Eurípides, es simplemente una madre, una madre muy especial, pero el momento del desenlace dramático para ella se juega desde su papel de madre. Más aún, puesto que Yocasta es la reina madre, la reconciliación de sus hijos significaría la  continuidad de la estirpe reinante en Tebas; al morir sus hijos varones, el poder pasa a Creonte, hermano de Yocasta.

Eurípides en las Fenicias intenta reunir en una sola tragedia todo el mito de Edipo: la acción comienza con el sitio de Tebas por Polinices, pero el prólogo, en boca de Yocasta, resume toda la historia del mito hasta ese momento, vv. 1-87, Yocasta cuenta su boda con Layo, la consulta de Layo al oráculo de Apolo sobre su descendencia. Describe el oráculo del dios. Narra la desobediencia de de Layo. La orden de dejar morir a su hijo Edipo. La salvación de éste y su crianza en Corinto. La coincidencia que llevó a Edipo y a Layo camino de Delfos otra vez: a Edipo para averiguar su identidad; a Layo para saber de su hijo. El encuentro en Fócide con el parricidio ignorado y el homicidio, en legítima defensa, que llevó a cabo Edipo. esquilo.jpgLa superioridad como ser humano de Edipo, salvador de Tebas; sus ignoradas bodas incestuosas. el nacimiento de los cuatro hijos, la tercera generación. El descubrimiento de la verdad por parte de Edipo y su elección. Yocasta sigue narrando que Eteocles y Polinices encarcelaron a Edipo en el mismo palacio, donde sigue vivo todavía. Nos cuenta el pacto de los dos hermanos sobre el reparto de poder. El incumplimiento por parte de Eteocles de dicho pacto equitativo y la reclamación justa por parte de Polinices. Nunca, en toda la tragedia, se había descrito la saga con más detalles, nunca se narró en el prólogo.

Una gran innovación de Eurípides, innovación formal que desempeña una  funcionalidad. Utilizando la narración de la saga en el Prólogo, Eurípides explica las causas que han llevado a la situación presente: la realidad de una Atenas que ya no sirve de ejemplo para Grecia y, que está al borde de perder su poderío militar y político. Es Eteocles quien representa esa dura realidad.

 Sin embargo, el tema de los dos hermanos no está incluido en principio en el mito de Edipo, sino que forma un poema por sí mismo, que legendiza, muy probablemente, una guerra de rivalidad entre los nobles micénicos y un asalto a la fortaleza micénica de Tebas.

Es cierto que ninguno de los caracteres de la obra asume el papel principal de héroe trágico, pero la ausencia de un protagonista central está compensada por la presencia de varias figuras de rasgos admirablemente dibujados. La escena del encuentro de Polinices con su madre y luego con Eteocles es otra de las innovaciones del poeta. El agon entre los dos hermanos resulta una de las mejores escenas del drama. Eurípides pinta a Eteocles como el tirano ávido de poder, dispuesto a cualquier crimen y violación para mantener su tirania. Frente a él, Polinices es el exiliado que acude a reclamar su derecho al trono heredado y a la tierra patria. Pero también él antepone su ambición a la suerte de Tebas.

En contraste con uno y otro está Meneceo, el joven dispuesto a sacrificar su vida para salvar la ciudad. Es una de esas figuras de jóvenes heróicos que el dramaturgo nos ofrece en oposición a los poderosos, movidos por la ambición política personal. Antígona es también una joven dispuesta a ofrecer su vida al acompañar a su padre en el exilio y la indigencia. Edipo es una especie de sombra del héroe pasado, una figura fantasmal.

Todos estos personajes forman un conjunto patético bien conocido a los espectadores. Su psicología está claramente trazada en las escenas del drama. El destino que aniquila la casa de Edipo se halla fatalmente in sito en los propios personajes.

FUENTES

Carlos García Gual, Historia, novela y tragedia, Literatura Alianza Editorial

Maria Zulema Areu Crespo, ¿Por qué se mata Yocasta?

Una respuesta

  1. Guao . hay tan pocos bloggers que dominen la historia, el mito y la literatura al unísono. Hallar este post y su blog ha sido mi gran descubrimiento de la semana.
    Enhorabuena. Un abrazo.

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